domingo, 8 de diciembre de 2013

Fuga

En su momento no me di cuenta, pero cada vez que nos subimos al camión que nos lleva al Refugio, me encuentro con que todas las ventanas están tapadas. Incluso el camión no pertenece a la prisión. Es blindado y cumple con todas las normas de seguridad, pero pertenece a Sombrilla. Qué extraño.

No he vuelto a ver a Perry estos últimos días. Además, tanto Fierro como Pedro, no nos han estado monitoreando. Han entrado por la puerta donde encontramos las fotografías y no han vuelto a aparecer. 

Como este hecho se repitió las dos últimas jornadas, un compañero aprovechó la ausencia de nuestros superiores para escaparse. Apenas tocó el picaporte, todas las puertas se cerraron automáticamente y planchas metálicas cayeron desde arriba para sellar los vidrios del patio. 

Fue muy sorpresivo porque no hubo ningún tipo de alarma. Inmediatamente apareció Pedro preguntando si un perro había roto el cristal o algo parecido. Cuando cayó en la cuenta de que uno de los nuestros intentó escapar, se puso furioso.

Nos llamó la atención que estuviese más preocupado por la posible fuga de un can que de un preso. De todas formas, el fugado no volverá nunca más al Refugio y noté por primera vez la presencia de cámaras de seguridad a lo largo de los corredores. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario