Me tocó con el Negro y el Oso limpiar el corredor Baarnard. Esta vez, gracias a ellos, no me confundí y no tuve problemas con Pedro. Les pregunté si no se sentían observados pero replicaron riéndose. Debe ser que no he sobrellevado bien mi experiencia en la cárcel.
Le dije al Jefe que no tenía inconvenientes en juntar los excrementos de los perros si me dejaba entrar al patio. Me di cuenta que su actitud cambia cuando toco ese tema. Así que volví a lo mío y no lo vi durante el resto del día.
En el comedor, les conté a mis compañeros sobre la nota que había visto. El Oso confesó que era bueno con los anagramas y prometió resolverlo.
La jornada transcurrió normal. Estoy feliz de estar en el Refugio. Me encantaría volver a entrar al patio y respirar su aire puro. Espero que quien lea este blog, y este en una situación parecida a la mía, no baje los brazos. La reinserción no es difícil y te llena de energía. Al menos bajo la Sombrilla.
Para despedirme, les dejo este video que encontré de este refugio.
http://www.youtube.com/watch?v=2COFf8wKBec&feature
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