martes, 3 de diciembre de 2013

¡Viva Fierro!

Cenando en el comedor de la cárcel, me peleé con el Indio a causa del Jefe Fierro. A ese malogrado ladrón de coches deberían coserle la boca. Así nadie escucharía su pobre vocabulario.

Empezó diciendo que algo anda mal en el Refugio y que Fierro trama algo junto al veterinario. Indignado, le hice notar que en vez de insultarlo, tendría que estarle agradecido. Replicó, todo en malos términos, que oyó una conversación entre él y Pedro sobre el fallido experimento del patio con los presos el primer día. Iba a refutarle pero el asunto se desvirtuó y nos vimos envueltos en una pelea.

Terminé en la enfermería con un ojo morado y un diente menos. Maldito sea el Indio. Por suerte lo han recluido y estará en soledad un par de días. Me permitieron usar unos minutos Internet mientras hace efecto el medicamento. Así que aprovecho para contarles esto antes de volver a mi celda.

¡Viva Fierro, carajo!

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